A LA VUELTA DE LA ESQUINA.

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YA SE VIENEN!!!

4/3/08

HUNCACOS: El combate no apto para el neoindigenismo actual




INICIALMENTE por el tamaño de la imagen no alcancé a ver que la prolongación inferior de la figura superior de las dos que se encuentran en el medio, claramente termina en dedos, o sea que es un dibujo con personas en decúbito (probablemente heridas o muertas) en medio de dos grupos armados. A mí me pareció inicialmente un auquénido, es una pintura rupestre que claramente representa un enfrentamiento entre dos grupos armados.

Esto no les va a servir mucho a los exotistas, reinstauradotes o resucitadores del neoindigenismo actual (que no hay en el grupo, felizmente).

En Carabaya existe una danza guerrera, la de los Huncacos, es una reminiscencia festiva que desde la llegada de los españoles se hace en carnavales.

La parte central de la danza, es un enfrentamiento entre los representantes de las dos comunidades ancestralmente retadas: Tantamaco y Huanutuyo, en un cerro que tiene la connotación de un coliseo, es, o era (la civilización esta calando tanto que ya no hay muchas ganas de apegarse a las viejas costumbres) una apacheta para culminar las disputas. La tradición dice que uno o varios guerreros representantes de su comunidad se dirigen allí a finalizar la competencia al puro estilo de los Huncacos, de hombre a hombre, de pecho a pecho y a hondazo limpio.

Las hondas miden entre 5 a 6 metros de largo. Por razones de resistencia, lo mismo que las sogas para atar, son hechas con fibra de llama (no de alpaca), tienen algunos nudos en las puntas en cuyo interior dicen que contienen pequeñas rocas, en los años recientes algunas hondas habrían sido envueltas alrededor de pedazos de alambre de acero o de cobre; las hondas son armas de temer.

Tan de temer serán las hondas que los guerreros son preparados con bastante tiempo de anticipación, supe (no me consta) que por un mes aproximadamente, se convierten en el centro de las preferencias de la comunidad; usualmente el Huncaco es alcoholizado durante la mayor parte de ese tiempo y bien alimentado, para las ideación local andina eso significa tan preferido que se convierte en el cetro de los agasajos, muy bien atendido.

La vestimenta de la danza es una abundante cobertura para la lid a la que esta destinado el Huncaco.

Pasado el carnaval, los Huncacos se toman un buen tiempo para su recuperación física, pues quedaron tan maltrechos que no pocos murieron tras la golpiza.

La guerra de los Huncacos con el pretexto de la danza, es alentada por cada una de sus comunidades porque ellas se encuentran en inmemorial competencia por la mejor y mayor producción de papas y otros tuberculos y raíces afines; ambas comunidades son dueñas de algunas de las mejores tierras de cultivo que se disponen frente a frente en el cañón del Río Macusani y no hay otra razón para producir poco o mal que la ineptitud de los agricultores, condición que cada comunidad le atribuye a la de enfrente; para dirimir las dudas, se ha creado la guerra de los Huncacos.

Esta es solo una de las varias ocasiones de enfrentamiento sangriento en Carabaya; quizás la pintura rupestre de Ochjotira sea la inmortalización de algún episodio similar de los muchos que debieron suceder en tiempos antiguos.


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